Autor: Rafael Cadenas
Vengo de un reino extraño,
vengo de una isla iluminada,
vengo de los ojos de una mujer.
Desciendo por el día pesadamente.
Música perdida me acompaña.
Una pupila cargadora de frutas
se adentra en lo que ve.
Mi fortaleza,
mi última línea,
mi frontera con el vacío
ha caído hoy.
lunes, 19 de septiembre de 2011
jueves, 15 de septiembre de 2011
Y te sabes callar
Autora: Mayola Díaz
Y te sabes callar
cuando el silencio
no borra
lo que ya dijimos.
Y te sabes fundir
cuando la nión
no borra
lo que ahora sentimos.
Y te sabes marchar
cuando un instante
tuyo
destruyera el vacío.
Y te sabes borrar,
¡qué silencio y qué abismo!
Y te sabes callar
cuando el silencio
no borra
lo que ya dijimos.
Y te sabes fundir
cuando la nión
no borra
lo que ahora sentimos.
Y te sabes marchar
cuando un instante
tuyo
destruyera el vacío.
Y te sabes borrar,
¡qué silencio y qué abismo!
martes, 13 de septiembre de 2011
Noche de insomnio
Autor: Vladimir Holan
Estaba solo, completamente solo,
incluso el sueño nocturno me había abandonado...
De pronto me pareció oír no unas palabras sino unos sonidos,
unos sonidos siempre en tres suspiros
Como viento y harina...
"¿Qué puede ser eso? ¡No hay tiempo que perder!",
mascullé, y enderezándome el cabello con un trago de vino
me puse en pie y, desnudo, palpé en la oscuridad
y un momento después la negra fiebre de mi mano
abría el armario... En su interior las polillas agitaban los trajes...
Soy más mortal que mi cuerpo...
Versión de Clara Janés
Estaba solo, completamente solo,
incluso el sueño nocturno me había abandonado...
De pronto me pareció oír no unas palabras sino unos sonidos,
unos sonidos siempre en tres suspiros
Como viento y harina...
"¿Qué puede ser eso? ¡No hay tiempo que perder!",
mascullé, y enderezándome el cabello con un trago de vino
me puse en pie y, desnudo, palpé en la oscuridad
y un momento después la negra fiebre de mi mano
abría el armario... En su interior las polillas agitaban los trajes...
Soy más mortal que mi cuerpo...
Versión de Clara Janés
Silencio
Autor: Andrés Eloy Blanco
Cuando tú te quedes muda,
cuando yo me quede ciego,
nos quedarán las manos
y el silencio.
Cuando tú te pongas vieja,
cuando yo me ponga viejo,
nos quedarán los labios
y el silencio.
Cuando tú te quedes muerta,
cuando yo me quede muerto,
tendrán que enterrarnos juntos
y en silencio;
y cuando tú resucites,
cuando yo viva de nuevo,
nos volveremos a amar
en silencio;
y cuando todo se acabe
por siempre en el universo,
será un silencio de amor
el silencio.
Cuando tú te quedes muda,
cuando yo me quede ciego,
nos quedarán las manos
y el silencio.
Cuando tú te pongas vieja,
cuando yo me ponga viejo,
nos quedarán los labios
y el silencio.
Cuando tú te quedes muerta,
cuando yo me quede muerto,
tendrán que enterrarnos juntos
y en silencio;
y cuando tú resucites,
cuando yo viva de nuevo,
nos volveremos a amar
en silencio;
y cuando todo se acabe
por siempre en el universo,
será un silencio de amor
el silencio.
viernes, 9 de septiembre de 2011
No es
Autor: Vladirmir Holan, Poeta de Rep.Checa
No es indiferente el lugar donde
estamos.
Algunas estrellas se acercan entre
sí peligrosamente.
También aquí abajo hay separaciones
violentas de amantes
sólo para que el tiempo se
acelere
con el latido de su corazón.
Las gentes sencillas son las únicas que no
buscan la felicidad.
No es indiferente el lugar donde
estamos.
Algunas estrellas se acercan entre
sí peligrosamente.
También aquí abajo hay separaciones
violentas de amantes
sólo para que el tiempo se
acelere
con el latido de su corazón.
Las gentes sencillas son las únicas que no
buscan la felicidad.
Encuentro en el ascensor
Autor: Vladimir Holan, poeta de Rep.Checa
Entramos a la cabina y estábamos
allí solo los dos.
Nos miramos sin hacer otra cosa.
Dos vidas un instante, la plenitud,
la felicidad...
En el quinto piso ella bajó y yo, que
continuaba, comprendí que nunca
más la vería,
que era un encuentro de una vez para
siempre
y aunque la hubiera seguido lo
habría hecho como un muerto,
y que si ella se hubiera
vuelto hacía mí
sólo hubiera podido hacerlo
desde el otro mundo.
Entramos a la cabina y estábamos
allí solo los dos.
Nos miramos sin hacer otra cosa.
Dos vidas un instante, la plenitud,
la felicidad...
En el quinto piso ella bajó y yo, que
continuaba, comprendí que nunca
más la vería,
que era un encuentro de una vez para
siempre
y aunque la hubiera seguido lo
habría hecho como un muerto,
y que si ella se hubiera
vuelto hacía mí
sólo hubiera podido hacerlo
desde el otro mundo.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Frases
La historia es la boca abierta del pasado.
La soledad cuando es anhelante es perturbadora.
El silencio atormenta en medio de la quietud.
La soledad cuando es anhelante es perturbadora.
El silencio atormenta en medio de la quietud.
Poesía
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